
El ser humano como unidad integral esta capturado por su cognición, emoción, y conducta. Estos tres componentes trabajan en forma dinámica y al unísono en todo evento, circunstancia y lugar, dando una gran variedad de matices.
También podemos decir que como ser humano, somos un animal sociable, donde tenemos la necesidad del otro para darnos nuestra propia existencia. Es por esto que en nuestra interacción con los demás se entremezclan los tres componentes, tanto de uno como del otro, formando un vínculo, vínculo del cual cada uno aporta con su dinámica, emergiendo nuevos patrones de cognición, emoción y conducta. Sin embargo hay patrones que permanecen estables, que son aquellos que repetimos cada vez que estamos con otro.
Una forma de vincularnos con el otro es a través de las relaciones de pareja, estas relaciones que comienzan con una atracción, y entran en una evolución desde la seducción, hasta el establecimiento de un amor maduro, sereno y “verdadero”.
Básicamente el vínculo que desarrollamos con nuestra pareja es un vínculo emocional, donde ambos participantes se entregan al otro, con sus historias de vida, anécdotas, ideas, sentimientos y sensaciones. Esto empieza a generar un vinculo entre ambos, el cual se vera enfrentado a las distintas situaciones que irán viviendo como pareja y que van a fortalecer o disolver ese vinculo.
Hay que reconocer que de pendiendo de la experiencia vivida con otra persona influirá en el vinculo que se formara entre ambos. Y con esto me refiero a experiencias cargadas de sensaciones y emociones, como por ejemplo la situación de encontrarnos en riego vital, esa situación cuando es vivida con otro, el vinculo que se produce entre ambos es intenso; cuando sufrimos un accidente, un secuestro, o cuando compartimos un triunfo, un éxito. Estos acontecimientos nos marcan fuertemente, y cuando lo vivimos con otra persona somos los dos los que compartimos esa marca, que finalmente nos identifica, como experimentadores de esa vivencia en particular.
Esta relación de vinculo psico-emocional que se genera con acontecimientos intensos, también lo podemos encontrar en las relaciones de pareja, reflejada en los ciclos de conflicto/reconciliación, se evidencia en los ciclos de violencia intrafamiliar, donde encontramos un clímax de conflicto que genera la violencia, para luego pasar a la etapa de la luna de miel. Estos ciclos lo que hacen es llevarnos a vivir emociones extremas con un alto contenido emocional, lo que vincularías mas con el otro, por haber compartido ese momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario